Abrir una galería es un sueño que siempre tuve y que se pudo realizar muy naturalmente en Barcelona en el 2017.
Ni en París, de donde soy, ni en cualquier otro sitio en Francia o en Europa. Barcelona me permitió esa toma de acciones. Aquí el arte, la creación, los artistas están por todas partes. La convivencia entre la herencia de la tradición, la modernidad y el contemporáneo se hace sencillamente y sin rivalidad. Existe aquí una energía creadora y el sentimiento optimista de que “ todo es posible ” a pesar de las dificultades.
Aquí, igual que en otros sitios, todo el mundo me dijo: “ ¡ vaya imprudencia montar una galería ! ”
No es más imprudente que los artistas que dedican sus vidas a crear su arte en un mundo que no les otorga la misma importancia que para cualquier otra actividad humana.

“ Ahora es Internet que se impone en detrimento de los lugares de “ ladrillos y cemento”  para difundir la creación ”.
“ Ya no hay dinero para comprar arte ”.
“ La pintura, la escultura, o la fotografía ya no interesan a nadie ”.
“ Los artistas y las galerías ya no se fían ”.

Mi opinión es totalmente contraria y espero gracias a la Galería Dupressoir ayudar a acabar con estas ideas que perjudican a los artistas y desorientan al público en su afán de descubrimiento.
La falta de visibilidad crónica de numerosos artistas confirmados, la imposibilidad para ellos de proyectarse en un futuro y el sentimiento de desconfianza respecto a los diferentes intermediarios mercantiles debilitan la creación. Eso impide a todos los aficionados y apasionados de arte vivir unos encuentros inéditos y contados.
Afortunadamente, las iniciativas para apoyar a los artistas siguen floreciendo en Barcelona para tratar de hacer real ese famoso y justo eslogan de un galerista catalán : “ Comprad a los artistas mientras estén vivos, después no les sirve de nada y es más caro ”.

Exposición  « Policromía Feliz » con Véronique Lafont y Viviana Guasch del 20/09 al 3/11/2018

Tour vidéo de la galeria

Punto de partida